La respuesta corta

Las señales tempranas de chinches de cama son picaduras al despertar —en línea o agrupadas, en zonas que quedaron descubiertas—, puntos negros diminutos en las costuras del colchón y del somier, y manchas pequeñas de sangre en las sábanas.

El tratamiento requiere dos aplicaciones separadas por 12 a 14 días, porque ningún insecticida mata los huevos. La primera elimina adultos y ninfas; la segunda alcanza a las que nacieron después. Saltarse la segunda es la causa más frecuente de que la infestación vuelva.

Dónde revisar, exactamente

La chinche no vuela ni salta: camina. Y se esconde a menos de dos metros de donde duerme la persona, porque es ahí donde encuentra alimento. Eso hace que la revisión sea bastante acotada.

Empiece por las costuras del colchón, especialmente las del borde y las de las esquinas. Siga por el somier, que suele tener más chinches que el colchón: revise las uniones de la madera, los tornillos y el envés de la tela inferior. Después el respaldo de la cama, sobre todo si es capitoné o de tela, y la unión del respaldo con el muro.

Luego amplíe: el velador y sus cajones por dentro y por fuera, el zócalo detrás de la cama, el marco de los cuadros cercanos, las cortinas si llegan hasta el suelo y —esto sorprende a mucha gente— el interior de los enchufes e interruptores cercanos a la cama.

Use una linterna y una tarjeta rígida para pasarla por las costuras. Lo que busca son insectos planos, café rojizos, del tamaño de una semilla de manzana; puntos negros de fecas; mudas transparentes; y en infestaciones avanzadas, huevos blancos de un milímetro pegados a las costuras.

Cómo llegaron

Esta es la parte que más cuesta aceptar y la más importante de aclarar: las chinches de cama no aparecen por suciedad. Se alimentan de sangre, no de restos de comida. Aparecen igual en un hotel cinco estrellas que en cualquier otro lugar.

Las vías de entrada habituales son tres. La primera, el equipaje: se suben a la maleta en un hotel, un hostal o un transporte, y viajan con usted. La segunda, los muebles de segunda mano, sobre todo respaldos, sillones y colchones. La tercera, en edificios, el desplazamiento desde una unidad vecina a través de ductos, cañerías y cavidades de muro.

Una medida preventiva que rinde mucho al viajar: no ponga la maleta sobre la cama ni en el suelo. Úsela sobre el portamaletas metálico, revise las costuras del colchón antes de instalarse, y al volver a casa lave toda la ropa a 60 grados directamente, sin dejarla pasar por el dormitorio.

Por qué son dos visitas y no una

El ciclo de la chinche explica todo el tratamiento. La hembra pone huevos que quedan pegados en las grietas y costuras, protegidos por una capa que los insecticidas no atraviesan. Esos huevos eclosionan entre los 7 y los 12 días.

Si se hace una sola aplicación, mueren los adultos y las ninfas presentes. Pero una o dos semanas después nace toda la generación que estaba en huevo, y en cuestión de un mes esas ninfas llegan a adultas y vuelven a poner. La infestación se reconstruye entera.

Por eso la segunda aplicación se programa a los 12 o 14 días: es la ventana en que las ninfas ya nacieron pero todavía no se reproducen. Ahí es donde se corta el ciclo. Cualquier servicio que ofrezca resolver chinches en una visita está prometiendo algo que el insecto no permite.

La preparación del cliente también es parte del tratamiento, no un trámite: lavado de toda la ropa de cama a 60 grados con secado en secadora, aspirado del dormitorio con la bolsa botada fuera de la casa inmediatamente, y despeje del perímetro de la cama. Sin esa preparación, la efectividad baja de forma notoria.

Qué no hacer

No bote el colchón, al menos no de entrada. Es una reacción muy común y casi siempre inútil: las chinches también están en el somier, el respaldo y los muebles, así que llega un colchón nuevo a una habitación que sigue infestada. El colchón se trata en sus costuras y se protege con una funda antichinches con cierre, que encierra lo que pudiera quedar dentro.

No se cambie de pieza. Es lo primero que hace la gente y es lo que expande la infestación a un segundo dormitorio. La chinche sigue a la persona.

No use bombas insecticidas de las que se activan y se dejan en la pieza cerrada. Son repelentes: dispersan las chinches hacia muros y piezas contiguas, exactamente igual que el aerosol con las cucarachas.

Y no lo postergue. Una infestación de pocas semanas se resuelve en el dormitorio; una de varios meses puede haber llegado al living, a otros dormitorios y, en un edificio, a los departamentos vecinos.

En B&C el servicio de chinches incluye las dos aplicaciones en el precio, el instructivo de preparación por escrito y una verificación final. Trabajamos también con hotelería, coordinando horarios y con la discreción que ese rubro necesita.