Agronomía aplicada al control de plagas
Somos dos agrónomos de la Universidad de Chile. Desde 2017 trabajamos con el criterio del manejo integrado: identificar la especie, encontrar la causa y corregir lo que permitió que la plaga se instalara. El producto viene después, y solo donde hace falta.
Dos agrónomos detrás de cada servicio
Detrás de nuestra empresa hay dos agrónomos de la Universidad de Chile apasionados por su profesión. Tras años de trayectoria en diversas áreas del rubro, en 2017 decidimos unir nuestra experiencia y dar un salto hacia un nuevo desafío: transformar el rubro del control de plagas aplicando el rigor y conocimiento de la agronomía.
A lo largo de los años, nuestra adaptabilidad ha sido clave. Durante la pandemia, respondiendo a una necesidad urgente del entorno, nos especializamos en servicios de sanitización, acompañando a nuestros clientes en los momentos más difíciles. Con el paso del tiempo, consolidamos nuestro crecimiento perfeccionándonos en el control de todo tipo de plagas urbanas.
Hoy en día, nuestro sello distintivo es el Manejo Integrado de Plagas (MIP). Gracias a nuestra formación agronómica, no nos limitamos a aplicar soluciones temporales: diagnosticamos la causa raíz, evaluamos el entorno y diseñamos estrategias preventivas, sostenibles y eficaces a largo plazo. Lo que comenzó como un reto profesional, hoy es nuestro compromiso por cuidar los espacios, la salud y la tranquilidad de las personas.
Agrónomos de la Universidad de Chile
La formación que define cómo miramos una plaga: como parte de un entorno.
Desde 2017
Con especialización en sanitización desde la pandemia.
V, RM y VI región
Región Metropolitana, Valparaíso y O’Higgins.
El manejo integrado no es un eslogan: es el método
Una plaga no aparece por casualidad. Aparece porque el lugar se lo permite: una puerta que no cierra, un desagüe sin rejilla, humedad permanente, basura acumulada, alimento a la mano. Aplicar producto sin corregir eso da un alivio de semanas y el problema vuelve, normalmente peor.
Por eso cada servicio parte con una inspección. De ahí sale qué especie es —y no da lo mismo: una cucaracha alemana y una americana se tratan de forma completamente distinta—, dónde está el refugio, por dónde entra y qué condiciones hay que corregir. Recién con eso definimos el tratamiento.
El resultado práctico es que solemos usar menos producto y aplicarlo mejor. Eso reduce la exposición de las personas y las mascotas, disminuye la presión que genera resistencia en los insectos y hace que el control dure.
Habilitación vigente
Resolución sanitaria de la SEREMI de Salud, que es lo que autoriza legalmente a aplicar plaguicidas de uso sanitario y doméstico según el Decreto Supremo 157. La copia va con cada servicio.
Productos registrados en el ISP
Cada producto está registrado en el Instituto de Salud Pública para el uso específico que se le da. Las fichas técnicas y hojas de seguridad se entregan a quien las pida.
Aplicadores acreditados
El personal que entra a su casa o a su empresa cuenta con la capacitación de aplicador de plaguicidas que exige la normativa.
Informe con cada visita
Fecha, áreas tratadas, productos, dosis y aplicador. En programas de empresa se suma el plano de dispositivos y el registro por punto.
Diagnóstico antes que aplicación
Ninguna visita parte rociando. Primero se identifica la especie y se ubica el foco, porque el producto correcto en el lugar equivocado no sirve de nada.
Garantía por escrito
Con su plazo y sus condiciones detalladas. Si la plaga reaparece dentro del período cubierto, volvemos sin costo.

Hogares y empresas, con el mismo estándar
En viviendas trabajamos con productos y formatos pensados para lugares con niños y mascotas, con tiempos de reingreso claros. En empresas armamos programas de manejo integrado con visitas programadas, estaciones rotuladas y la carpeta de documentación que revisan las auditorías de inocuidad y las fiscalizaciones del Seremi.