La respuesta corta

Las seis señales que hay que conocer son: tubos de barro subiendo por muros o el borde del radier, madera que suena hueca al golpearla, polvillo fino acumulado bajo un punto de la madera, un enjambre de insectos alados en primavera, alas sueltas todas iguales en el suelo o en los marcos de ventana, y pintura abombada u ondulada sobre una pieza de madera.

Cada señal apunta a una especie distinta, y eso define el tratamiento. Los tubos de barro indican termita subterránea; el polvillo, termita de madera seca. Aplicar el tratamiento equivocado es la razón más frecuente de que el problema vuelva.

Tubos de barro: termita subterránea

Son la señal más característica y la más fácil de reconocer. La termita subterránea vive en el suelo y necesita humedad constante, así que para llegar a la madera construye túneles de barro y saliva del ancho de un lápiz, pegados a muros, pilares, fundaciones o el borde del radier. Son su camino protegido entre la tierra y la comida.

Si encuentra uno, hay una prueba simple: rómpalo en un tramo y vuelva a revisar a los dos o tres días. Si lo reconstruyeron, la colonia está activa. Si sigue roto, puede ser un tubo abandonado, aunque eso no descarta actividad en otro punto.

Esta es la especie más frecuente en Santiago y también la que causa el daño estructural más serio, porque puede subir varios pisos desde el suelo. Su tratamiento es la barrera química perimetral: se perfora e inyecta el terreno alrededor de la estructura y en los puntos de contacto suelo-madera, creando una franja continua que la termita no puede cruzar.

Madera hueca, polvillo y pintura ondulada

La termita se come la madera desde adentro y respeta la capa superficial, que le sirve de protección. Por eso una viga puede verse intacta y estar prácticamente vacía. La forma de detectarlo es golpear con los nudillos o con el mango de un destornillador a lo largo de marcos, zócalos, pilares y vigas: donde suene hueco o donde el destornillador se hunda con poca presión, hay galerías.

El polvillo fino, parecido a serrín grueso o a granos de café molido, es característico de la termita de madera seca. Esta especie vive dentro de la pieza sin contacto con el suelo y expulsa sus deshechos por pequeños orificios, que se acumulan formando un montoncito debajo. Si encuentra ese montoncito, mire hacia arriba: el orificio está justo ahí.

La pintura abombada, ondulada o con burbujas sobre una superficie de madera es una señal indirecta pero confiable: indica que hay galerías inmediatamente debajo y que la lámina superficial cedió. Se confunde a veces con humedad, y de hecho conviene descartar ambas cosas.

Alados en primavera: no confundir con hormigas

En primavera las colonias maduras liberan reproductores alados en un vuelo nupcial. Aparecen de golpe, en gran cantidad, generalmente en un día cálido, y mueren en pocas horas dejando sus alas en repisas, marcos de ventana y en el suelo.

Es una señal importante por dos motivos: primero, porque solo enjambran las colonias que ya llevan años establecidas; segundo, porque el enjambre suele salir cerca del nido, así que el lugar donde aparecen indica dónde buscar.

Ahora bien, hay que distinguirlos de las hormigas aladas, que enjambran en la misma época. La diferencia es clara si se sabe qué mirar: la termita tiene el cuerpo parejo, sin cintura marcada, antenas rectas y las cuatro alas del mismo largo. La hormiga tiene una cintura estrecha muy evidente, antenas quebradas en ángulo y las alas delanteras más largas que las traseras.

Termita alada de madera seca (Cryptotermes brevis) vista de perfil, con el cuerpo sin cintura marcada y las alas más largas que el cuerpoFoto: Robin White · CC BY 4.0
Termita alada de madera seca (Cryptotermes brevis): cuerpo parejo, sin cintura marcada, antenas rectas y alas más largas que el cuerpo.

Si encuentra alas sueltas y todas del mismo tamaño, es termita. Guarde un ejemplar en un frasco: facilita muchísimo la identificación en la inspección.

Qué hacer y qué no

Lo primero: no rocíe insecticida sobre la zona ni rompa las galerías más de lo necesario. Parece contraintuitivo, pero perturbar una colonia de termita subterránea la hace abandonar ese frente y abrir otro en un punto que usted no está mirando, lo que retrasa el diagnóstico y esparce el daño.

Segundo: no tape la señal. Repintar sobre la pintura abombada o reemplazar la pieza dañada sin tratar el suelo deja la colonia intacta y el problema vuelve, ahora sobre madera nueva.

Tercero: revise las condiciones que las favorecen. La termita subterránea necesita humedad. Filtraciones, riego pegado al muro, tierra en contacto directo con madera, leña acumulada contra la casa y macetas junto a la fundación son puntos que hay que corregir sí o sí, además del tratamiento.

Y cuarto: hágalo inspeccionar. El diagnóstico de la especie y la ubicación del nido no se hacen a ojo, y el costo de una reparación estructural es de otro orden de magnitud comparado con el de un tratamiento a tiempo.

En B&C emitimos además informes técnicos de estado de la madera para operaciones de compraventa, que es un documento cada vez más solicitado en tasaciones.